MISTERIO “LA GIOCONDA”

 

El misterio de la Gioconda cumple 500 años

Pocas obras de arte cumplen 500 años y siguen estanto tan al día como la Gioconda. Su sala en el museo parisino del Louvre es la más concurrida a diario. Porque pese a sus escasas medidas, esconde múltiples misterios tras el gesto de sus manos, su mirada, sus peculiares rasgos y la media sonrisa más polemizada de la Historia del Arte. Los 500 años que cumple el nacimiento de este lienzo sirven para volver a sacar a la luz el debate sobre la identidad de la Mona Lisa e intentar desentrañar sus enigmas

Desde que su autor, Leonardo da Vinci, dio la última pincelada a la más mirada y admirada inquilina del Museo Louvre, este lienzo de 77 por 53 centímetros no ha parado de ser objeto de polémica. Y de eso hace ya 500 años. La celebración de este aniversario pone de nuevo sobre la mesa los misterios sin solución que intentan resolver la identidad de la mujer, el porqué de su media sonrisa, del gesto de las manos y de lo hipnótico de su mirada.

Como regalo de cumpleaños, el museo tiene pensado instalar una sala propia de 200 metros cuadrados que estará preparada a fines de 2004. Una obra con tantos misterios lo merece.

Para empezar con la lista de rarezas, el retrato no está ni firmado ni fechado. Tan sólo se sabe que fue encargado en 1503 por Franceso de Giocondo, noble comerciante de Florencia que deseaba tener un retrato de su esposa. De ahí el nombre de Gioconda. El apelativo de Monna Lisa procede de la identidad de la retratada, Lisa, y de la abreviatura de madonna, monna, señora en italiano.

Pero nadie ha dado carpetazo a la teoría de que ésta sea la identidad de la mujer retratada. Hay quien asegura que ni siquiera hubo una modelo, sino que Leonardo simplemente pintó a una mujer ideal o a su madre.

Estudiosos como Brian Swell vieron que Mona Lisa no tiene cejas ni pestañas siguiendo la costumbre de las florentinas en aquella época de rasurarse este vello. Otros se atreven a decir que se trata de un autorretrato basándose en los rasgos andróginos del rostro. Y tampoco han faltado análisis de su media sonrisa. Sobre esto escribió en 1992 J.E. Borkowski explicando que el gesto de la Gioconda es similar al de las personas que han perdido sus incisivos o que padecen bruxismo, un hábito que lleva a rechinar los dientes por estrés o en el sueño.

Secretos

UN CUADRO VIAJERO. Durante estos 500 años de vida, la Gioconda ha creado expectación y mucha avaricia. Desde que Leonardo da Vinci la vendiera en 1503 al rey Francisco I, el óleo ha cambiado de dueño varias veces. Se cuenta que Napoleón se encaprichó y decidió colgar a la Mona Lisa en su dormitorio. Fue dañada con ácido, robada y un hombre lanzó una piedra contra el retrato dentro del mismo museo.

LAS MANÍAS DE LEONARDO. El biógrafo de Leonardo, Vasari asegura que para lograr la sonrisa de la Gioconda, el pintor pedía que alguien tocara o cantara a su alrededor, o que varios bufones le alegraran para alejar la melancolía que suele transmitir la pintura de retratos.

¿ESTABA LISA EMBARAZADA? Tantos expertos han querido dar su opinión sobre los misterios de la Mona Lisa que una de las últimas teorías sobre la retratada expuesta por un profesor de anatomía de Yale sostenían que “¡sonreía porque estaba embarazada!”. Para tal afirmación, el investigador analiza su cara y sus dedos, hinchados como los de una mujer en gestación. También tiene en cuenta la manera en que sostiene sus manos sobre la tripa, gesto típico en las embarazadas.

Leonardo da Vinci, un artista de todos los saberes

La Gioconda no sería la estrella de los libros de arte, del Louvre o incluso de la Historia del Arte, si no fuera por la técnica utilizada por Leonardo Da Vinci. En ella, deslumbra por el tratamiento que hace de la luz sobre la carne, la peculiaridad del paisaje de fondo, el realismo del rostro y la técnica que él mismo bautizó como sfumato, que consiste en aplicar innumerables capas de colores transparentes hasta conseguir efectos de luz y sombra sobre el rostro.

Pero parte del enigma de la Gioconda reside también en el carácter de su autor. No sólo fue uno de los maestros pictóricos del Renacimiento. Entre sus profesiones estaban la de constructor, dibujante, ingeniero, arquitecto, científico, escritor y teórico del arte.

Sus investigaciones científicas (sobre todo en las áreas de anatomía, óptica e hidráulica) anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna. En los archivos bibliotecarios se pueden encontrar claras evidencias de esta faceta del artista florentino.

Por ejemplo, en una carta que en 1482 dirigió a Ludovico Sforza, duque de Milán, Leonardo da Vinci se ofrecía como pintor, inventor, constructor de puentes portátiles, conocedor de las técnicas para realizar bombardeos, barcos, cañones, vehículos acorazados, catapultas y otras máquinas de guerra. Consta que ejerció también como ingeniero en empresas militares como la guerra de Pisa.

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